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domingo, diciembre 05, 2010

SOLDADO DE PLOMO

Soldado de plomo
que vas a la guerra,
no cantes victoria,
la lucha es sin tregua.

Abajo en el campo
flamean banderas,
y suenan tambores,
también las trompetas.

Tú vas de la mano
del niño que juega,
sin gloria ni honores,
ni acaso promesas.

La mano que mueve,
sin prisa tu pieza,
no sabe de lanzas
ni sangre en la arena.

El fango que pisas
salpica tus piernas,
las bellas polainas,
las botas tan negras.

Ya suenan disparos,
las balas se acercan,
y un humo muy denso
te embriaga y te anea.

Soldado de plomo,
doncel de novelas,
juguete de niños,
no sabes ni piensas.

Por eso descansas
cansado en la vera,
del viejo camino
que lleva a la vega.

Atrás queda el campo
con sangre en la tierra,
con armas tiradas
por manos que tiemblan.

Hay gritos ahogados
y lágrimas ciegas,
hay ojos que lloran
de rabia y de pena.

Un rayo en el cielo
anuncia tormenta,
las nubes se agrupan,
la lluvia se acerca.

El lodo y el barro
se mezclan con ella,
el agua del cielo
y la lágrima eterna.

"...Soldado de plomo
que vas sin careta,
no temas a nadie
la guerra es tu fuerza..."

Rafael Sánchez Ortega ©
05/12/10

IN MEMORIAN - A Celia García García

(A Celia García García
con mi cariño y amistad.
P.D.L.)

Ayer subiste a los cielos,
poeta de las estrellas,
amiga del alma mía,
persona amable y discreta.

Ya sé que sobran las frases
y sobran las rosas bellas,
pues tú querías la vida,
para llevarla a tus letras.

Amiga de fina pluma,
¡cuántos ratos a tu vera,
pasamos hablando largo
de familia y de poetas!

Tú me contabas tus cosas
con sonrisa muy sincera,
y regalabas cariñó
y me leías poemas.

Pensabas siempre en nosotros,
los amigos de otras tierras,
los mendigos que pedían
por las calles y en las puertas.

Tú corazón era bueno
y era hermosa tu presencia,
dejabas siempre la nota
de tu risa siempre fresca.

Eras amiga de amigos,
tu familia la primera,
eras sostén de la casa,
la que alegraban tus nietas.

Un día tú me contaste
que te encontrabas muy enferma,
pero plantaste batalla
para luchar con paciencia.

Nunca quisiste asustarme
y me animaste de veras,
¡tenías tantos proyectos...!
que te creí sin reservas.

Ahora que todo ha pasado,
veo muy bien lo que era,
tu enfermedad era grave
pero cargabas con ella.

Luchabas sí, por tu causa,
porque vivir es la meta,
y los poetas que viven
nunca la muerte los lleva.

A ti te escribo esta noche,
y a ti mi Virgen Barquera,
rezo con celo esta Salve
para que alcance su estrella.

Rafael Sánchez Ortega ©
05/12/10