jueves, septiembre 18, 2008

PEQUEÑO DIOS ENTRE LOS DIOSES


Era un día hermoso, quizás lo fue, ya no lo sé, quizás como la vida misma. A veces puede ser una vida bella, alegre, llena de ilusión y energía, pero de pronto sucede lo irreparable, el cristal que se cae, el espejo que se rompe, la ilusión truncada, los sueños rotos... Y toda aquella vida aparentemente feliz, llena de ilusión, de ganas de comerse el mundo, de amar sin pausa ni reserva se va y se marcha hacia la nada.

El ser humano, pequeño dios entre los dioses, se ve insignificante, quizás como lo que siempre ha sido y como lo que es. Una persona llena de imperfecciones, frágil, perecedera, expuesta a fríos y tempestades, a humores y cambios de sentido. Ya no es el dios soñado del Olimpo, ni siquiera el pequeño dios entre los dioses, de sus sueños juveniles. Ahora no es nada.

Triste destino el del hombre, quizás el de todo hombre, que aspiraba a ser dios en este paraíso prestado. Aquí, en la tierra, no ha lugar a los sueños. Los sueños no existen, ni tampoco el amor. ¿Cómo puede soñar un hombre, un ser humano, a ser dios y a conseguir algún día, ese sueño de poder tocar al amor, de poder sentirlo, de poder escribir con letras imborrables, en la playa de su vida, ese mensaje, sin que venga una ola y las borre para siempre?

Los mensajes que el hombre escribe en la arena los borra la resaca. Los suspiros y los sueños que lanza al infinito se quedan prendidos en esa brizna de aire que pasa y nunca llegan a su destino. Ni siquiera el eco devuelve sus palabras, ni tampoco devuelve el latido de su corazón, ese corazón que sueña irreverente, que se rebela por su condición humana, que grita, que gime, que llora y que simplemente vive confundido porque un día pensó que era un dios, pequeño dios, entre los dioses.

La vida es una mezcla de días y de noches, de luces y de sombras, de blancos y de negros. La vida puede ser que sea eso que acabo de escribir, pero también es algo más. Quizás es sólo un sueño y el ser humano que lo sueña no está vivo. Quizás es una mezcla de pasión y de alegría, quizás existe algo, en algún sitio que te llame, quizás, ¡si!, pero es un quizás.

Todo hombre se equivoca muchas veces a lo largo de su vida. Todo hombre comete infinidad de errores desde niño. Todo hombre y ser nacido es humano. Quizás ese es el error más grande del pequeño dios entre los dioses, el de haber nacido libre en un mundo de ilusión y fantasía. Y digo bien, "nacido libre", sin libertad siquiera para poder aceptar esta venida a la vida, sin libertad para moverse en un mundo condicionado por el hombre y sus prejuicios y morales, sin libertad para poder ser él, el centro del universo, porque nace y vive encadenado a los demás, a su familia, a su entorno, a su patria, a su pueblo.

La vida es un nudo gordiano de misterios. Es un misterio Orweliano, quizás buscando desde el principio ese "mundo feliz" del que Huxley nos hablaba.

El hombre, ese pequeño dios, rescatado en las rebajas y retales de la feria de la vida, está sin sueños, quizás porque nunca los tuvo ó porque sus sueños se quedaron simplemente en esos trapos llamativos y llenos de color y fantasía que llenaban las pupilas de su infancia.

Quizás no existan los sueños y todo sea una invención de nuestro hombre. Puede que, para él, tampoco exista la realidad, el hoy, el presente, y tenga que estar siempre recurriendo al pasado, como dice la Biblia y deba ser juzgado y condenado, por aquel acto de los primeros hombres, en el Paraíso, cuando aceptaron la manzana y cometieron el primer error de la humanidad, al creerse en posesión de la verdad, aspirando a ser los dioses de todo lo creado.

Quizás él no existe y tampoco existe nada de lo que le rodea. Quizás ni exista la vida.

Rafael Sánchez Ortega ©
02/03/08

3 comentarios:

Catalina Zentner dijo...

Existen los sueños que nos permiten soñar con dioses, luciérnagas que alguna vez fueron princesas, torres que encierran milagrosos secretos.

Saludos,

Blue dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mr Bonkei dijo...

Toda nuestra vida, es una total irrealidad tan grande que a veces nos hace cometer el tremendo error de pensar que es real,y es allí donde olvidamos nuestros sueños . Esos actos reales y verdaderos .
Un sentimiento .